Los skills de IA: conocimiento que se queda en privado
Los agentes de IA —como Hermes— aprenden con skills: instrucciones que les enseñan a hacer tareas. Los creamos, los usamos, y casi siempre se quedan en nuestra máquina, en privado. Pero ¿y si documentáramos esos skills con la misma receta con la que se comparte una buena receta de cocina? Eso es lo que he estado explorando esta semana, y el resultado es doble: un skill nuevo llamado documentar-publicar y una reflexión sobre cómo el conocimiento de los agentes puede ser un recurso abierto de aprendizaje común.
El origen: un ensayo que dice que documentar es una actitud
Todo empezó con El arte de documentar, un ensayo de Antonio Lafuente, David Gómez y Juan Freire que defiende que documentar no es registrar hechos sino mostrar procesos: no es un oficio, sino una actitud ante la vida. Lo que documentamos se abre —a revisión, a mejora, a réplica y a escala— y eso vale también para los skills de IA.
La receta: cuatro partes para documentar cualquier proceso
Los autores proponen documentar con una receta de cuatro partes:
- Presentación — el qué: título, resumen, participantes.
- Receta rápida — lo imprescindible, con las menos palabras posibles.
- Receta lenta — los detalles, dividida en antes (cómo surgió la idea), durante (los pasos uno a uno) y después (canales y licencias).
- Recursos disponibles — dónde seguir aprendiendo.
Una receta es un género anónimo, abierto y cordial: nadie ganó fama de sabio redactando recetas.
Del ensayo al skill: nace documentar-publicar
Usando el conversor book-to-skill, convertí el ensayo en un skill de Hermes llamado documentar-publicar. Cuando le pido que documente un proceso, sigue la receta ampliada y genera el documento con la estructura completa. Y aquí viene lo interesante: además de guardarlo en mi bóveda de conocimiento (PKM), lo publica en Telegraph —el servicio de artículos de Telegram— que genera una URL pública tipo telegra.ph/... que cualquiera puede abrir sin cuenta.
El ensayo original ya está publicado ahí: El arte de documentar.
Documentar skills como recurso abierto
¿Y si aplicáramos la receta a los propios skills? Un skill bien documentado para compartir debería incluir:
- Nombre y disparadores — qué frase lo activa y cuándo usarlo.
- Los pasos — la receta rápida del skill: qué hace, en orden.
- Pitfalls — los errores que ya cometí, para que otros no los repitan (mostrar vulnerabilidad, que diría el ensayo).
- Versión y fecha — para que sea mejorable y versionable.
Así, un skill deja de ser una caja negra en mi disco y se convierte en un recurso de aprendizaje común: contrastable, mejorable, imitable y escalable. Exactamente lo que el ensayo dice de la ciencia abierta: el conocimiento solo es fiable si fluye por una red abierta de pares.
Conclusión
Documentar es otra forma de compartir —y en el mundo de los agentes de IA, quizá la más importante. La próxima vez que crees un skill, pregúntate: ¿le pondría la receta? ¿Lo compartiría?
